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Cómo etiquetar un alimento: el paso que marca la diferencia
Cuando una empresa decide lanzar un alimento al mercado, suele pensar primero en la seguridad alimentaria: garantizar que el producto sea seguro, estable y cumpla con todos los requisitos higiénico-sanitarios.

Pero hay un paso que marca la diferencia entre un producto bien gestionado y uno que genera problemas:
“La correcta comunicación de la información al consumidor a través de la etiqueta.”
La etiqueta es mucho más que una simple pegatina en un envase. Es el DNI del alimento, la herramienta de comunicación con el consumidor y la garantía de transparencia de la empresa.
Esta información se transmite principalmente en la etiqueta, pero también a través de carteles, documentos de acompañamiento, medios digitales y, en ciertos casos, de forma oral.
La normativa que rige el etiquetado
El Reglamento (UE) 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor es nuestra normativa de referencia.

Pero etiquetar correctamente un alimento implica conocer y aplicar un entramado normativo más amplio:
- Normas horizontales (generales): aplicables a todos los alimentos.
- Normas verticales (sectoriales): aplicables a alimentos o sectores específicos.
- Jerarquía normativa: Legislación europea > Legislación estatal > Legislación autonómica
Una disposición de rango inferior nunca puede contradecir a una de rango superior.
Crear una etiqueta: ¿por dónde empezar?

Veámoslo con un ejemplo práctico: queremos etiquetar un yogur.
1. Completar las menciones obligatorias del Reglamento de Información Alimentaria al Consumidor:
- Denominación del alimento
- Lista de ingredientes
- Alérgenos destacados
- QUID (cantidad de ingredientes resaltados)
- Cantidad neta
- Fecha de caducidad o consumo preferente
- Condiciones especiales de conservación
- Origen o procedencia
- Razón social y dirección
- Información nutricional
En este caso, no aplicaría el grado alcohólico, ni el modo de empleo, ya que no se trata de una bebida alcohólica, ni requiere instrucciones para un uso seguro.
2. Aplicar la normativa sectorial:
- Reglamento 852/2004 (alimento de origen animal, marca de identificación).
- Real Decreto 271/2014, norma de calidad del yogur (solo si se elabora en España).
- Real Decreto 1181/2018, obligación de indicar el origen de la leche.
3. Tener en cuenta otras normativas complementarias:
- Número de lote (RD 1808/1991).
- Contenido efectivo (RD 1801/2008).
- Materiales en contacto con alimentos (Reglamento 1935/2004).
- Envases y residuos de envases (RD 1055/2022).
Por ejemplo, en el caso de un yogur, el envase deberá llevar un distintivo que indique su depósito en el contenedor amarillo.
4. Etiquetado logístico (voluntario, pero clave):
Aunque no existe una normativa específica, el etiquetado logístico (códigos de barras, identificación única) facilita la gestión de stock, trazabilidad y logística.
¿Y si quiero añadir alegaciones o sellos?
Si deseas incluir en tu etiqueta alegaciones nutricionales, de salud o sellos de calidad y bienestar animal, deberás revisar la normativa específica que regula cada caso.
Puedes ver un modelo de etiqueta en el enlace: Etiqueta de yogurt
Conclusión: una etiqueta bien hecha es tu mejor carta de presentación
- Etiquetar no es pegar etiquetas.
- Es aplicar criterio técnico, legal y práctico para proteger a tu consumidor y a tu empresa.
- Es gestionar correctamente todas las normativas aplicables sin fisuras.
Si quieres aprender a etiquetar cualquier producto alimenticio de forma rigurosa, segura y profesional, sea cual sea el sector, puedes formarte con nosotros.
Porque ser experto en etiquetado no es solo conocer la normativa: es saber aplicarla de forma segura en cada decisión.

